Articulo en Clarin -Norberto Rodriguez-YMCA

Dirigentes que observan impávidos el resultado de sus actos

La dirigencia política adolece de una confusión recurrente: no comprende que “hacer” y “gestionar” no son la misma cosa.

La gestión tiene correlato directo con los resultados. Gestionar es, entonces, alcanzar las metas y objetivos de un plan determinado. Y un plan no es la acumulación de acciones o anhelos. Planificar es anticipar el escenario deseado y este deseo actúa como espolón para lograr transformaciones virtuosas. Sobran los dirigentes – sofistas abundosos en aburridas explicaciones, justificaciones y promesas– que hablan de ideas. Al intentar desentrañar los fundamentos de tales supuestas ideas se arriba a la infeliz conclusión de que se trata, en realidad, de ocurrencias que a poco de andar pueden mutar hacia otras igualmente estériles.

La Argentina arrastra un déficit de gestión de características alarmantes.

Se ha convertido en un dilema de nuestra estructura cultural, lo que hace muy complejo hallar remedios apropiados.

Ejemplos del esperpento: infraestructura general, transporte, salud, vivienda …y siguen las firmas. Ni hablar de la pobreza, expresión concreta del descalabro de la política.

El país no admite más remiendos. Y los tiempos no son eternos para tomar conciencia de la necesidad de un cambio, el que, inexorablemente, demandará un lapso prolongado y una singular perseverancia. Las mudanzas culturales nunca son instantáneas ni mágicas. Sin una planificación sensata y alejada de especulaciones el futuro se torna brumoso. Es fundamental, con amplitud de criterio, actitud de aprendizaje y multiplicidad de actores, definir los temas centrales que requieren ser abordados prioritariamente y sobre ellos trabajar intensamente a modo de política de Estado.

Agregaríamos, en términos metodológicos, adoptar el enfoque sistémico que garantice la integralidad y razonabilidad del plan, así como suceso en su ejecución.

La Argentina es una y oficialismos y oposición deben aceptar que el destino del país está por encima de apetencias sectoriales y egoísmos. Como varios autores han expuesto, los consensos no son el punto de partida del diálogo sino el de llegada.

La calidad del diálogo acercará los consensos.

La dirigencia política tiene que aceptar que el aporte de las organizaciones de la sociedad civil es inexcusable en cualquier proceso de cambio. La gravedad contextual convoca al conjunto de la ciudadanía a participar. ¿No habrá llegado el momento de recuperar la sensibilidad de llorar por el dolor del prójimo, limpiar las telarañas de los ojos y abrir, genuinamente, nuestros corazones?

Sería una manera honesta de honrar a Francisco, tan citado como poco imitado.

http://www.clarin.com/opinion/Dirigentes-observan-impavidos-resultado-actos_0_1073892637.html

 

On enero 29th, 2014, posted in: Noticias by

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